lunes, 1 de octubre de 2012

Los Tres Monos



Los Tres Monos

Jesús López Tejedor

LA REFORMA TIENE MUCHAS DECENAS DE PERIODICOS, PERO NINGUN HOMBRE

JONATHAN  HERNANDEZ

MADRID, LA CAJA NEGRA


El artista mejicano Jonathan Hernández, (Ciudad de Méjico, 1972), vuelve a exponer en su galería favorita en España, donde ya expuso en 2009, esta vez vuelve con una colección que incluye fotos, retratos y cinco hermosos collages donde quiere representar la actual situación del mundo que nos rodea.
Con su peculiar estilo crítico Hernández nos va despiezando la  lógica de éste mundo, donde nadie parece feliz, recordándonos las celebres figuras de los tres monos Kikazaru, Mizaru e Iwazaru en las que el primero, el mono sordo,  pero con una vista excepcional, se encargaba de vigilar a aquellos que realizaban las malas acciones y se lo decía a Mizaru. Éste, que era el mono ciego, no necesitaba ver las acciones, porque solo tenía que transmitir al tercer mono Iwazaru los mensajes que le había mandado Kikazaru. Por último Iwazaru, que era el mono mudo escuchaba los mensajes que le daba Mizaru para decidir la pena de los dioses para la desafortunada persona que lo mereciese y observar que la pena se cumpliera.
Con el mismo estilo, Jonathan Hernández nos muestra en distintos collages, personajes famosos de nuestro mundo en distintas poses, casi todos ellos quieren expresar estados muy distintos de ánimo, desde la emoción y alegría por haber conseguido sus objetivos, siempre con los ojos muy cerrados, queriendo evadirse por un momento, de lo que les está sucediendo, aunque al mismo tiempo, manteniendo la instantánea de aquello que acaban de vivir, para poder recuperar esas imágenes en un futuro próximo. La mayoría de estas personas son deportistas, que parecen hacer disfrutar al resto de sus seguidores de sus propios éxitos. Que son éxitos individuales y aunque parezcan importantes, en realidad son el “circo” de la célebre frase romana “Pan y Circo”.
En otro de los collages, nos muestra otra imagen bien distinta de personajes conocidos, con una sensación de dolor espiritual, abatimiento, cansancio, tras un gran esfuerzo y sin ver cumplidos los objetivos marcados, muchos de ellos tapándose la cara, no queriendo ver la realidad, quizás porque no se han preparado previamente como poder llevar a cabo su misión. Se enfrentan al desastre personal, que a su vez, en la mayoría de los casos acarrean desgracias colectivas.
Un ejemplo claro de esos desastres colectivos lo tenemos en el collage que nos refleja la actual situación de debacle económico heleno, y como la pésima actuación de sus políticos ha hecho tambalearse los cimientos de la cuna de la democracia, emponzoñando las relaciones entre todos los miembros de la fallida Unión Europea, en la que todos actúan como los tres monos, pero sin seguir el orden correcto de sus habilidades, dando lugar a situaciones esperpénticas, donde solo prima la supuesta habilidad de sus dirigentes y sus bolas de cristal, reflejo de un mundo imaginado solo por ellos.
Asimismo nos muestra como está la corrupción en España, donde  cualquier político de medio pelo se cree un adalid en su terreno, llevando al enriquecimiento de unos pocos amigos y al pago colectivo de toda la deuda acarreada.

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