Cristina Sanz García
Jonathan Hernández.
La reforma tiene
muchas decenas de periódicos, pero ni un solo hombre.
Jonathan Hernández nos presenta su obra
creada a partir de recortes de periódicos, reflejo del día a día. No es
necesario imaginar cómo poder representar la dura realidad que vivimos ante un
lienzo en blanco, simplemente ojeando los periódicos podemos sacar una obra con
fin social.
En primer lugar los cuatro collages que
muestran distintos sentimientos como alegría, dolor, rabia… Eso es el ser humano
en su rutina. Vemos como personajes famosos consiguen sus metas, o se derrumban
ante sus fracasos, eso también es humano. Y se les pone cara y nombre. En
contraposición, el autor muestra a diferentes personajes políticos donde
destaca un círculo en blanco, un círculo vacío que puede significar nada pero
que también puede significarlo todo, todo como el mundo, todo como nosotros,
cada una de las personas que formamos el universo y que como bien refleja el
autor estamos en sus manos, porque ellos son los que nos representan, los que
cuidan de nosotros. Pero, al parecer no lo están haciendo tan bien como ellos
creen. Lo que ellos prometen queda reflejado en un panel donde es muy difícil ver
lo que hay escrito. Todo es ambiguo y complicado de entender.
En la otra sala, y separado del resto
del mundo estaría España donde nos muestra en un solo marco todo lo que
supuestamente envuelve la mala situación de nuestro país en estos momentos. Es
entretenido reconocer los personajes que ahí aparecen o los símbolos típicos de
España (como algunos dicen y otros no sentimos). Pero es aun más entretenido
ver que cohesión existe entre cada recorte de periódico, entre cada personaje
que al fin y al cabo son los supuestos culpables de nuestra crítica situación
económica.
Lo más preocupante, en mi opinión, son
los collages donde se refleja la parte de combates y guerras que en muchas
ocasiones suceden a las protestas de los ciudadanos por situaciones tan duras
que se viven. Y también me transmite preocupación la fotografía donde podemos
intuir la palabra WAR rodeada de disparos en un muro de piedra, debemos pensar
que es una fotografía real, de un tiempo pasado pero que a lo mejor puede estar
más cerca de lo que pensamos.
Por último, y pieza clave, es el mismo círculo blanco pero
que ahora tapa el rostro de un político más. Porque ninguno es diferente, ni
ninguno no va a mirar a su favor y a lo que le convenga. No queremos ponerle
cara ni nombre porque nosotros no los tenemos para ellos.
Sin lugar a duda, Jonathan Hernández a
creado un composición que nos hace pensar, nos da pie a reflexionar con algo
tan simple como unos recortes de periódicos que, si no se hubiesen expuesto no
nos hubiésemos detenido en ellos, porque son algo más, algo sin importancia
porque solo nos va a traer más preocupación, y que por tanto nos hace debatir
sobre nuestra saciedad actual y nuestra economía, sobre nuestros principios.
Es un arte social. Un arte crítico. Un
arte reflexivo.
Ahí lo tenéis. Ahora…pensad.
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