Si los ojos son el espejo del alma los periódicos son el reflejo de la historia y de sus acontecimientos. Justo a través de los ojos, las miradas y los periódicos, Jonathan Hernández propone una exposición emotiva, de gran impacto visual con el empleo de imágenes directas, recopilando otra vez miradas y gestos de personajes que han participado en mayor o menor medida en los acontecimientos de nuestra historia reciente.
En un collage aparentemente desordenado, las imágenes se agrupan en cuatro grandes secciones (las manos en la cabeza, ojos tapados o que se esconden voluntariamente..) haciendo emerger una dualidad opuesta que se esconde detrás de un mismo gesto: el llanto de felicidad por un logro o un objetivo conseguido o el llanto por la muerte de un ser querido. Es esta expresividad grisácea propia del periódico, a veces tan estereotipada y codificada, con la que desgraciadamente nos hemos acostumbrado a convivir, lo que permite al artista estimular al espectador a reflexionar sobre el significado de un gesto o una posición del cuerpo, y de las emociones que las producen, siendo en este caso la gran mayoría de dolor, desesperación, rabia, preocupación.
A cada situación le corresponde un gesto, y cada persona o político adquiere y cree trasmitir seguridad y certeza con el que considera más adecuado. De esta forma una imagen, una mirada lleva consigo un mensaje añadido que no se puede expresar con palabras y que los políticos sobre todo han aprendido a codificar.
El artista no habría planteado un trabajo de esta forma sin vivir personalmente las preocupaciones y las dificultades que crecen cada vez más hoy en día; pero no considero la exposición como una crítica directa a la política o al sistema económico, sino a la fachada que la protege y esconde, que es lo único que vemos.
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