¡HAY QUE VER!
Sara Pérez Alcalde
"La
reforma tiene muchas decenas de periódicos, pero ni un solo hombre".
Jonathan Hernández
Galería: La Caja Negra – Madrid
A diario nos despertamos con las mismas noticias: una Europa
convulsionada y debilitada económicamente, complicadas políticas para salir de
la crisis, una sociedad necesitada de mejores condiciones… Estamos viviendo un
momento histórico crítico, unos años de futuro incierto.
Jonathan Hernández nos transmite a través de este trabajo su
peculiar visión de los tiempos que vivimos y la realidad que nos rodea,
utilizando como recurso artístico fotografías de prensa, todas ellas con un
mismo denominador común: la política.
Encontramos un bloque de fotografías en blanco y negro, donde
aparecen varios líderes políticos de diferentes países. Junto a sus manos o sus
dedos siempre repetido un círculo blanco, como simbolizando que el mundo está
en sus manos. Incluso la pequeña esfera les concede a estos personajes una
estampa un tanto rara o graciosa, dependiendo de cómo aparezca fotografiada su
imagen: a veces parecen pitonisas, a veces malabaristas o mimos… y sin embargo
el círculo no varía, el mundo aparece siempre blanco, vacío, sin solución.
Justo enfrente de este bloque, no sé si de forma casual o no, otro
conjunto de fotografías, como contrapunto al primero, donde aparecen revueltas
sociales, manifestaciones, protestas,
incorformismo.
Un enorme cuadro rojo, realizado
con recortes, a modo de collage, cierra este primer espacio. Si en los dos
bloques anteriores se podía reconocer la crisis mundial, aquí reconocemos a
nuestro país de forma individualizada. El collage está lleno de simbología
española: los toros, el jamón representando nuestra gastronomía, representantes
artísticos de nuestro país conocidos mundialmente como Plácido Domingo,
personajes corruptos de plena actualidad como Urdangarín, el Rey de España como
el presente, Franco como el pasado, el fútbol (actuales campeones mundiales)…
Gran parte del mundo nos reconoce por estos símbolos y sin embargo, todas estas
imágenes, que se van uniendo unas a otras mediante líneas, finalmente
desembocan en un barco medio hundido, que se sumerge lentamente y con pocas
esperanzas de ser sacado a flote.
Otra sala de la exposición nos
muestra la cara más amarga de la situación actual mundial con la ceguera como
eje principal. Todos los rostros, conocidos o anónimos, aparecen invidentes,
experimentando diferentes sentimientos: alegría, apatía, ira, mal humor,
esfuerzo, satisfacción, júbilo… pero siempre con los ojos cerrados, otras veces
tapados por un pañuelo o por las manos, como
en un intento de huida o escape de la realidad, o como negando la existencia de
los problemas o la necesidad de cambiar las cosas. Dos
fotografías con columnas llenas de metralla, reparadas deficientemente con
parches aquí o allá, se encargan de recordarnos que la realidad, por mucho que
queramos mirar para otro lado, sigue ahí. Puede que los personajes
fotografiados sufran lo que está ocurriendo, pero no analizan, ni reflexionan
ni buscan soluciones a nada, es más fácil taparse los ojos. Parece que estemos
ciegos respecto lo que ocurre a nuestro alrededor, como si la vista y el mundo
estuvieran descoordinados. Pues bien, hay que “ver”. Jonathan Hernández nos
invita a abrir los ojos y mirar de frente lo que está ocurriendo, nos invita a
la reflexión sobre el momento actual en que vivimos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario