lunes, 1 de octubre de 2012


¡HAY QUE VER!

Sara Pérez Alcalde

"La reforma tiene muchas decenas de periódicos, pero ni un solo hombre".
Jonathan Hernández
Galería: La Caja Negra – Madrid


A diario nos despertamos con las mismas noticias: una Europa convulsionada y debilitada económicamente, complicadas políticas para salir de la crisis, una sociedad necesitada de mejores condiciones… Estamos viviendo un momento histórico crítico, unos años de futuro incierto.
Jonathan Hernández nos transmite a través de este trabajo su peculiar visión de los tiempos que vivimos y la realidad que nos rodea, utilizando como recurso artístico fotografías de prensa, todas ellas con un mismo denominador común: la política.
Encontramos un bloque de fotografías en blanco y negro, donde aparecen varios líderes políticos de diferentes países. Junto a sus manos o sus dedos siempre repetido un círculo blanco, como simbolizando que el mundo está en sus manos. Incluso la pequeña esfera les concede a estos personajes una estampa un tanto rara o graciosa, dependiendo de cómo aparezca fotografiada su imagen: a veces parecen pitonisas, a veces malabaristas o mimos… y sin embargo el círculo no varía, el mundo aparece siempre blanco, vacío, sin solución.
Justo enfrente de este bloque, no sé si de forma casual o no, otro conjunto de fotografías, como contrapunto al primero, donde aparecen revueltas sociales, manifestaciones,  protestas, incorformismo.
Un enorme cuadro rojo, realizado con recortes, a modo de collage, cierra este primer espacio. Si en los dos bloques anteriores se podía reconocer la crisis mundial, aquí reconocemos a nuestro país de forma individualizada. El collage está lleno de simbología española: los toros, el jamón representando nuestra gastronomía, representantes artísticos de nuestro país conocidos mundialmente como Plácido Domingo, personajes corruptos de plena actualidad como Urdangarín, el Rey de España como el presente, Franco como el pasado, el fútbol (actuales campeones mundiales)… Gran parte del mundo nos reconoce por estos símbolos y sin embargo, todas estas imágenes, que se van uniendo unas a otras mediante líneas, finalmente desembocan en un barco medio hundido, que se sumerge lentamente y con pocas esperanzas de ser sacado a flote.
Otra sala de la exposición nos muestra la cara más amarga de la situación actual mundial con la ceguera como eje principal. Todos los rostros, conocidos o anónimos, aparecen invidentes, experimentando diferentes sentimientos: alegría, apatía, ira, mal humor, esfuerzo, satisfacción, júbilo… pero siempre con los ojos cerrados, otras veces tapados por un pañuelo o por las manos, como en un intento de huida o escape de la realidad, o como negando la existencia de los problemas o la necesidad de cambiar las cosas. Dos fotografías con columnas llenas de metralla, reparadas deficientemente con parches aquí o allá, se encargan de recordarnos que la realidad, por mucho que queramos mirar para otro lado, sigue ahí. Puede que los personajes fotografiados sufran lo que está ocurriendo, pero no analizan, ni reflexionan ni buscan soluciones a nada, es más fácil taparse los ojos. Parece que estemos ciegos respecto lo que ocurre a nuestro alrededor, como si la vista y el mundo estuvieran descoordinados. Pues bien, hay que “ver”. Jonathan Hernández nos invita a abrir los ojos y mirar de frente lo que está ocurriendo, nos invita a la reflexión sobre el momento actual en que vivimos.

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