POR CADA POLÍTICO UN CUENTO, POR CADA HOMBRE UN SENTIMIENTO:
Ana Domínguez Sánchez
la reforma tiene
muchas decenas de periódicos, pero ni un solo hombre. Jonathan Hernández Galería
La Caja Negra (Madrid).
Jonathan Hernández, (Ciudad de México, 1972) Vive y trabaja en la ciudad de México. Durante años Hernández ha sido un duro analista y crítico de los medios de comunicación y a través de su obra en la que utiliza imágenes cotidianas sin ningún tipo de contexto, nos lo muestra. Su obra está basada en una frase sacada del texto Desobediencia civil de Henry David Thoreau. Además, Hernández intenta apelar a la reflexión del espectador con esta propuesta artística.
Dolor, pena, tristeza, alegría o satisfacción son algunos de
los sentimientos que Jonathan Hernández ha querido plasmar en su obra. El mundo nunca
se queda quieto, cuando una persona llora otra ríe, cuando alguien sufre otra
persona se siente plena…sin embargo, en momentos de crisis hasta los más puros
sentimientos se pervierten. Hernández refleja esta manipulación de los sentimientos
y además denuncia como esta manipulación proviene de los medios de comunicación.
Todo ello lo realiza a través de una serie de fotografías de periódicos recientes.
La crisis económica es un hecho, los cinco millones de parados en España, las
guerras en Líbano y la rivalidad entre deportistas también. En tiempo de los
romanos, se decía “pan y circo”, en nuestros días se está haciendo algo
parecido a través de los medios de comunicación, manipulados a su vez por los
propios políticos. Hernández, muestra cómo los políticos “juegan” con la crisis
del mundo, fingen que la tocan y la controlan pero en realidad ni si quera
pueden verla. Los hombres se dan cuenta, la situación no mejora y el político decide informar de los que mas “importa” en tiempos de crisis:
la prohibición de los toros, la moda, la gastronomía, los avances tecnológicos…
Por otra parte, la exposición también refleja las
consecuencias de una crisis llevada al extremo en diversos lugares. Aparecen los
sentimientos de injusticia, de ira o desesperanza. El autor, narra cómo el
mundo está metida en una gran crisis económica y en guerra, en guerra por sus derechos, en
guerra por sus sentimientos, y porque no decirlo, en guerra por sus políticos. Vivimos
tiempos convulsos, la juventud crece y comienza a pensar por sí misma y
reivindican sus derechos. Comienzan a manifestarse sentimientos nuevos dentro
de la sociedad provocada por unos pocos. Donde el político “piensa” y al pueblo
se les distrae o bien con las dificultades de otros países o bien con sentimientos que
oculten la realidad. Pues como decían nuestros abuelos “ojos que no ven corazón
que no siente”. Es en este momento donde el autor aprovecha para apelar la conciencia de cualquier visitante y lanzar
un grito de ánimo y de esperanza en la lucha por nuestros sentimientos, por
todo aquello en lo creemos y valoramos y que
aunque la política o los medios se impongan por delante el hombre no se puede quedar parado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario