martes, 2 de octubre de 2012

RETALES COSIDOS CON SANGRE INVISIBLE


por Estefanía Pinochet

La reforma tiene muchas decenas de periódicos, pero ni un solo hombre
de Jonathan Hernández
Galería La Caja Negra, Madrid.

Vuelve Jonathan Hernández (México 1972) a La Caja Negra con su contundente protesta de un occidente estancado, ciego, distraído y maniatado que nos acerca cada vez más a un límite insostenible.
El artista y arquitecto mexicano saca el título de su exposición de una cita del ensayo ‘La desobediencia civil’ de Henry David Thoreau, ‘La reforma tiene muchas decenas de periódicos, pero ni un solo hombre’. Seguramente, Hernández no solo apologiza a Thoreau con ácidas críticas políticas mediante recortes gráficos. Queda destacar que el periódico más leído de México se llama ‘Reforma’, al igual que la avenida más preponderante de la capital de la república. Majestuosa arteria principal de una ciudad de más de 22 millones de habitantes; escenario de manifestaciones ignoradas, donde personas apenas alfabetizadas venden “el Reforma” en cada semáforo donde la protesta popular no es noticia destacable.

Manteniendo su técnica característica, el collage, de exposiciones individuales anteriores como ‘Caleidoscopio’ o ‘Ven Vaivén’, Hernández se centra en el estado más puro de los recortes de periódicos dejando descansar al collage surrealista y a la fotografía. Sus cuadros collage mantienen sus dimensiones habituales, oscilando el largo entre 90 y 215cm.  Espacios que sin embargo se quedan pequeños al albergar tan potente y minucioso contenido.
Una imagen habla más que mil palabras y cada uno de los recortes que componen cada cuadro ha hecho correr ríos de tinta, y no en pocas ocasiones ríos de sangre. Imágenes que al verse por separado, en libro ‘Vulnerabilia’ que descansa sobre la repisa de la chimenea, destacan por su obnubilada belleza, mientras que juntas se tejen en un tapiz parlante.
Fotografías de periódicos ubicuos con célebres rostros tapándose los ojos con sus propias manos, yuxtapuestas a una recopilación de alaridos. Hernández nos muestra cómo las esferas del poder se rigen independientemente del clamor presente, aún crédulas de sus propias bolas de cristal y caducas panaceas. Dicen que no hay peor ciego que el no quiere ver, mas no hay peor mago que el que no crea ilusión. Hace ya demasiado tiempo que los políticos reventaron la embaucadora burbuja ilusoria. Hallémonos ante un planeta gobernado por la explosiva mezcla que es el funesto mago invidente.
En la obra Ibérico II, el carmín entrelaza las polémicas palpitantes de España: tauromaquia desmontable defendida por nuestro tenor más internacional, esqueletos de la evasión fiscal, el naufragio de nuestra tierra, el vacío de poder, cuidado Ícaro. Da igual, embriagados con banalidad nos entretenemos con quimeras que nos exigen gafas especializadas.

Rostros apagados, vergüenza arrugada, sangre helada, miradas acostadas hacen una colección de ironías y convulsas realidades. Recorrer esta galería se convierte en un trayecto que acelera el corazón, eriza el vello y hace correr espesa la sangre. Si se me permite hacer una burda propuesta para una experiencia integral, agreguen banda sonora a este viaje, yo sugiero Uprising de Muse o para el nostálgico chilango, Gimme the Power de Molotov. Bon Voyage!

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