martes, 2 de octubre de 2012

LeireG.Balsón -La Interpretación de las Mentiras.


La Interpretación de las Mentiras
La reforma tiene muchas decenas de periódicos, pero ni un solo hombre. 
Jonathan Hernández. 
La Caja Negra.


     Ante nuestros propios ojos. Muchas decenas de periódicos se plantan ante nuestras narices cada día. Sus emborronadas líneas luchan por abrirse paso por nuestras pupilas y por encender una diminuta lucecita en nuestro cerebro que nos haga despertar y percatarnos de lo que tratan de contarnos. Hemos de ser inteligentes para entender lo que tratan de decirnos, pero hemos de serlo mucho más para dejar que fluyan por nuestra atención y encendamos esa lucecita que hará no más clara pero sí más cercana esa interpretación de las mentiras que se nos cuenta día a día. 

      La misión real de los medios de comunicación es la creación de ilusiones. Pintan un lienzo con verdadero esmero para que veamos las cosas del color que convenga a la situación, cara a la política, la economía, la cultura, etc. Mediante una serie de simples pero bien pensados collages, elaborados a base de recortes de periódicos, Jonathan Hernández pretende incitar a la reflexión, haciendo uso de su reputación de analista de la iconografía de los medios. Transforma fragmentos de noticias en ideogramas llamativos que, al captar nuestra atención, si bien no son más comprensibles, sí resultan un plato más apetitoso para nuestra imaginación, que, rápidamente, comienza a engullirlo y a elucubrar sobre el verdadero significado de aquello que Hernández ha puesto ante nuestros ojos.

     Temas como las aberraciones culturales, como la tradición taurina, o los sobornos en política son temas de los que trata la exposición, haciendo ahínco en la falta de valores del ser humano de la sociedad contemporánea occidental. Son problemas de nuestro día a día, pero desgraciadamente se han adherido tanto a nuestras vidas que nos parece de dementes hacer siquiera amago de abrir la boca. Son cuestiones que se vuelven más graves cada día que pasa. Jonathan, con su sencillez, se empeña en mostrarnos lo que debería sernos obvio, lo que creemos comprender, pero de lo que no tenemos conciencia verdadera. Debemos seguir estos razonamientos como si de un caminito de migas de pan se tratase.

    El gran tamaño de la mayoría de los murales puede albergar cierta relación a la magnitud de los problemas que se tratan en la sala de La Caja Negra en la que tiene lugar la exposición, pero también puede hacer referencia al hecho de que esos mismo problemas son problemas de talla mundial e internacional, algo que mantiene preocupada al grueso de la población mundial. Algo que a todos nos quita el sueño.

     Continuando, a modo de conclusión, me atrevo a decir que, sin ayudas como la que Jonathan Hernández nos brinda con su obra, no seríamos ninguno capaz de despertar del letargo en el que los poderosos nos mantienen sumidos, moviendo maquiavélicamente los hilos que mantienen sujetas las mentes de esta sociedad. 

    Así pues, Jonathan Hernández, artista y rebelde de nuestra época, es capaz de retratar mediante imágenes más bien poco nítidas lo que está en mente de todos pero que nuestras lenguas se niegan a soltar. Un mundo podrido. Y una sociedad silenciosa.


Leire Gambra Balsón.
Historia del Arte (110).
2 de Octubre, 2012.

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