martes, 2 de octubre de 2012

Todos para uno. Uno para nadie.

Jonathan Hernández
"La reforma tiene muchas decenas de periódicos, pero ni un solo hombre"

Cristina Salcedo Solís.



El mundo en el que sustentamos nuestra existencia, la época que nos ha tocado vivir, es una época caracterizada por una situación latente de desesperación, desamparo y pesimismo. Promesas huecas, vacías y alentadoras de la cólera e indignación de una sociedad cada vez más consciente y crítica. A todo esto se suma la mortal incertidumbre, la duda más exacerbada ante un futuro incierto.

Y es que las personas que hacen de nuestro porvenir su particular patio de recreo, que tienen en sus manos nuestro vacilante destino, no parecen especialmente dispuestas a satisfacer los deseos que nuestras gargantas rasgadas se han cansado de bramar.
En este contexto de crisis social, política y económica resulta decididamente oportuno que alguien que tiene la posibilidad de ser oído, ya sea por su talento o por su reconocimiento, la utilice en favor de todos nosotros.

Es de ahí de donde nace “La reforma tiene muchas decenas de periódicos, pero ni un solo hombre”, de Jonathan Hernández, nacido y residente en la ciudad de México.
La exposición se encuentra ubicada en un sencillo piso del centro de Madrid. Solo este hecho dice muchas cosas por si mismo. No es necesaria la opulencia.
Compuesta por recortes de todos los periódicos imaginables publicados estos últimos cuatro años, la creación de nuestro artista puede seducir al instante y con facilidad.
El blanco principal de su crítica (como no podría ser de otro modo) son políticos y representantes de diversas calañas y puestos de mando. Aquellos que mueven los hilos invisibles atados a las extremidades de las marionetas que conformamos en este teatrillo global e improvisado.
Desde Angela Merkel hasta Mariano Rajoy, pasando por Hillary Clinton y Soraya Saenz de Santamaría, todos aparecen sosteniendo con relativa ignorancia pero sin ningún pudor nuestro caos, encarnado en forma de esferas albinas.

En la obra hay cabida para el llanto y la miseria, pero también podemos encontrarnos con las escasas alegrías que se transforman en la felicidad más pura, en la desconexión y la evasión tan solicitadas, gracias o pese a que son ya casi hipotéticas. Victorias en el ámbito deportivo es un ejemplo de lo citado.
Recortes de todas las huelgas y manifestaciones convertidos en collages que expresan como nadie ha sabido o conseguido hacerlo. Impactante. Conmoción asegurada.

Casi impensable puede antojarse a nuestro sentido de la justicia que lo siguiente sea cierto: “el mejor gobierno es el que menos gobierna, que puesto en práctica equivaldría a: el mejor gobierno es el que no gobierna en absoluto”, frase que utiliza el artista en una de sus obras, esta vez en forma más literaria que visual. Parece un llamamiento a la cordura escrito en letras minúsculas, tan minúsculas como la cordura del gobierno mismo. No habría sido necesaria una exposición tal, o indudablemente las imágenes y recortes  habrían variado radicalmente si las cosas no se hubieran gestionado “para el pueblo, pero sin el pueblo”.

Aún así, todos sabemos que hoy en día una construcción o trabajo que seguía la línea crítica y que iba por los términos de la censura política, iba a triunfar sin duda alguna. 

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