"La reforma tiene muchas decenas de periódicos, pero ni un solo hombre"
Cristina Salcedo Solís.
El mundo en el que sustentamos nuestra existencia, la época
que nos ha tocado vivir, es una época caracterizada por una situación latente
de desesperación, desamparo y pesimismo. Promesas huecas, vacías y alentadoras
de la cólera e indignación de una sociedad cada vez más consciente y crítica. A
todo esto se suma la mortal incertidumbre, la duda más exacerbada ante un
futuro incierto.
Y es que las personas que hacen de nuestro porvenir su
particular patio de recreo, que tienen en sus manos nuestro vacilante destino,
no parecen especialmente dispuestas a satisfacer los deseos que nuestras
gargantas rasgadas se han cansado de bramar.
En este contexto de crisis social, política y económica
resulta decididamente oportuno que alguien que tiene la posibilidad de ser
oído, ya sea por su talento o por su reconocimiento, la utilice en favor de
todos nosotros.
Es de ahí de donde nace “La reforma tiene muchas decenas de
periódicos, pero ni un solo hombre”, de Jonathan Hernández, nacido y residente
en la ciudad de México.
La exposición se encuentra ubicada en un sencillo piso del
centro de Madrid. Solo este hecho dice muchas cosas por si mismo. No es
necesaria la opulencia.
Compuesta por recortes de todos los periódicos imaginables
publicados estos últimos cuatro años, la creación de nuestro artista puede
seducir al instante y con facilidad.
El blanco principal de su crítica (como no podría ser de
otro modo) son políticos y representantes de diversas calañas y puestos de
mando. Aquellos que mueven los hilos invisibles atados a las extremidades de
las marionetas que conformamos en este teatrillo global e improvisado.
Desde Angela Merkel hasta Mariano Rajoy, pasando por Hillary
Clinton y Soraya Saenz de Santamaría, todos aparecen sosteniendo con relativa
ignorancia pero sin ningún pudor nuestro caos, encarnado en forma de esferas
albinas.
En la obra hay cabida para el llanto y la miseria, pero
también podemos encontrarnos con las escasas alegrías que se transforman en la
felicidad más pura, en la desconexión y la evasión tan solicitadas, gracias o
pese a que son ya casi hipotéticas. Victorias en el ámbito deportivo es un
ejemplo de lo citado.
Recortes de todas las huelgas y manifestaciones convertidos
en collages que expresan como nadie ha sabido o conseguido hacerlo. Impactante. Conmoción asegurada.
Casi impensable puede antojarse a nuestro sentido de la
justicia que lo siguiente sea cierto: “el mejor gobierno es el que menos
gobierna, que puesto en práctica equivaldría a: el mejor gobierno es el que no
gobierna en absoluto”, frase que utiliza el artista en una de sus obras, esta
vez en forma más literaria que visual. Parece un llamamiento a la cordura
escrito en letras minúsculas, tan minúsculas como la cordura del gobierno
mismo. No habría sido necesaria una exposición tal, o indudablemente las imágenes y recortes habrían variado
radicalmente si las cosas no se hubieran gestionado “para el pueblo, pero sin
el pueblo”.
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