miércoles, 26 de septiembre de 2012

¿Arte?

Sandra Trujillo Trujillo
Prohibido cantar/no singing (obra didáctica sobre la fundación de una ciudad paradisíaca), Jordi Colomer. Sala: Abierto x Obras, El Matadero

¿Por dónde empezar? Por el principio, claro. Entras a una sala, oscura, fría… hostil… Y no se oye nada, luego entras a otra sala, esta sí, más diáfana. La luz ciega, las paredes son blancas y se oyen ruidos de ciudad, parece. Huele a pintura… o algo así. Luego, otra vez oscuridad y en la sala solamente 7 pantallas proyectadas. Pero… ¿pero esto es arte? Siete pantallas en las que se proyectan diferentes imágenes en una sala lúgubre y fría. ¿Eso, de verdad, es arte? Te esperas cuadros con el olor a pintura, quizá algún apoyo sonoro para meterte en esos cuadros al oír los sonidos… He de reconocer que es una cosa innovadora, no lo voy a negar, lo que el artista Jordi Colomer ha hecho. Pero a mí, personalmente, lo único que me transmitieron esas imágenes era… Nada, bueno sí, una cosa: perplejidad.

Una serie de imágenes, divididas en pantallas. En una lo único que aparecen son mensajes, en las restantes seis se intercalan las imágenes con un breve texto. En una pantalla una mujer en una caseta, en otra están jugando una timba, un hombre tocando la guitarra… Cosas de ese tipo. Colomer está exponiendo la construcción de la ciudad “Eurofarlete” desde la nada. Una ciudad paradisíaca, aunque no es un paraíso como los que nos imaginamos nosotros, con sus palmeras, sus aguas claras, su playa y su sol… No. Esto es un lugar en mitad de la nada, con vegetación más bien pobre, típica del interior peninsular y sin comodidad alguna. Se asientan allí, donde tiempo atrás se había planteado una ciudad (ahora sí) entendida como paradisíaca… Y sin embargo se ofrece de todo, pero sin lujo alguno. El juego, encima de una mesa con plásticos, por ejemplo. Y para no tener nada prácticamente allí, a la gente se la ve feliz, solo hay que fijarse en la segunda pantalla, las dos mujeres charlando animadamente en mitad de la nada, riéndose sentadas en unas sillas, mientras otro toca la guitarra eléctrica (¿De dónde ha sacado la electricidad para el amplificador?). Esto sí que me hace reflexionar… Son unos hombres y mujeres que con nada, son absolutamente felices, o al menos lo parecen. Despreocupados, desocupados y desinteresados… Eso sí es el paraíso. ¿De qué me sirve vivir en una ciudad paradisíaca con lujos si no la puedo disfrutar? Claro, que eso depende de los gustos de cada uno.

En definitiva, y para ir terminando: Pienso que Jordi Colomer lo que quiere es hacernos reflexionar sobre los lujos de las sociedades de hoy en día, claramente innecesarios para vivir, demostrando que con cuatro cosas mal puestas puedes estar sin pasar grandes males. En cuanto al método de exposición de esta forma de… “arte” no es mi preferida, desde luego, aunque hay que reconocer que el cine dicen que es el séptimo arte. Pero ahí ya entran los gustos personales de cada uno. Lo considero una obra profunda y que sí que te hace reflexionar

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