martes, 25 de septiembre de 2012

LO QUE EL VIENTO...ARRASÓ


Jordi Colomer.
Prohibido Cantar / No singing. Obra didáctica sobre la fundación de una ciudad paradisiaca.

Cristina Sanz García.


Sin nada, sin lujos ni ostentaciones. Sin luces de neón que reclamen nuestro dinero. Sin lugares en donde se comercie con lo que nos hace ser humanos, donde no se respeta nada ni nadie, solo el dinero… Así representa Jordi Colomer la ambición con la que se proyectan estas “ciudades”. Sin nada querer decirlo todo. Y para qué irnos hasta la visión actual del juego, de la lujuria y del negocio, si desde hace mucho más tiempo existen personas que viven siendo feriantes; estos que no están decorados por trajes y joyas aparecen en esta crítica social.

El mensaje es la sensación que se produce en uno mismo, una sensación de vacío, de caos y de incomprensión. Una sensación amarga. Pero para llegar a esto debemos estar al tanto de la actualidad, debemos situarnos en la situación económica y social que se produce en nuestro día a día. La desesperación por sobrevivir  en una sociedad donde se juega con la crisis que sin duda donde más repercute es en la clase media de países que, supuestamente, están desarrollados. Y este tipo de arte, que muchos no consideran arte, es una manera de llamar la atención, de que un ciudadano sencillo y cegado por el agobio de esta crisis razone, elabore una opinión propia y se dé cuenta de la realidad que se nos oculta en beneficio de empresarios y dirigentes.  

Por otro lado, creo que este mensaje podría haber sido plasmado de una manera más sencilla de la que ha hecho el autor, debido a la importancia del asunto que se trata en su obra.

Sin duda, el elemento que marca estas pequeñas filmaciones es el viento. Un viento que arrasa con todo y que hace que sea difícil que las personas se mantengan en pie. ¿Y por qué un paisaje seco? Puede ser porque no transmite belleza, no transmite tranquilidad. Transmite desesperación ante la nada más absoluta. Es cierto que si en ese terreno se edificasen casinos, restaurantes u hoteles de grandes dimensiones, lujosos hasta el más mínimo detalle podría resultarnos más atractivo. Pero, las actividades que allí se realizasen ¿también resultarían atractivas? Probablemente despertasen nuestra curiosidad, o mejor dicho el morbo ante el juego, el lujo, el alcohol y el sexo. ¿Queremos ser como el rebaño de ovejas que aparece en uno de los videos?

Finalmente creo que queda bien reflejado el sentimiento de Jordi Colomer y la visión que tiene sobre este tipo de proyectos, y podemos o no compartir su opinión o podemos o no entenderla. Pero sin lugar a duda, todo aquel que acuda a ver esta exposición verá la necesidad de indagar sobre la base de esta composición y querrá indagar en la confusión (como a mí me pasó) que genera, o por lo menos a cuestionar los valores por los que nos regimos actualmente.

Él mismo lo dice, esto no hará nunca feliz a un hombre. Al menos queda ese consuelo.

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