lunes, 24 de septiembre de 2012

      OS RESULTARÁ MÁS FÁCIL SI COGÉIS LAS FRASES DE BRECHT

Marco Torres Romero de Ávila

Prohibido cantar. Jordi Colomer.
Abierto x obras. El Matadero. Madrid (Legazpi)


Durante buena parte de este mes de septiembre se está exponiendo en la sala Abierto x obras del Matadero de Madrid, la última creación del artista barcelonés Jordi Colomer. Una presentación “site specific”: lo cual significa que se ha preparado especialmente para ser mostrada en el lugar que se encuentra y de esta forma en concreto.

Una vez más, Jordi Colomer presenta un trabajo que trata sobre la urbe moderna, lo que parece ser un leitmotiv de otras muchas de sus obras. En esta ocasión, parte inspirado por el libreto de la ópera “Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny” (escrito por Bertolt Brecht, y con música de Kurt Weill), de donde toma Colomer incluso alguna cita (“Os resultará más fácil sacar el oro a los hombres que a los ríos”), hasta llegar a aproximarse a proyectos de tan ultimísima actualidad como la teórica y esperpéntica Eurovegas madrileña, y pasando evidentemente por la fundación de ciudades reales tales como Las Vegas o Brasilia.

La primera sensación que se tiene en Abierto x obras es la de encontrarse ante seis ventanas por donde entra luz a raudales invadiendo la penumbra de la impresionante estancia. Tras la ceguera inicial, permiten apreciar la acción que transcurre tras ellas. Y una vez se presencia, se concluye que no son ventanas, sino espejos. Espejos de la propia situación actual del mundo.

Esos caminos desolados donde el sol y el viento azotan sin piedad una tierra árida, y esos fugitivos que traen sus espectáculos de poca monta a estos parajes para atraer y distraer las conciencias de las gentes.. el panorama que reflejan las proyecciones es una metáfora perfecta de una actualidad tan cercana y cruda que “casi” asusta, y lo haría si, tristemente, no fuéramos tan conscientes de la pobre realidad que nos rodea hoy en día que, de hecho, estemos ya insensibilizados.

Los textos que aparecen intercalados con los vídeos, que se reproducen en bucle, ofrecen pistas para comprender la obra (destacando el que emite la séptima y última proyección, sólo escrito, con un mensaje de voraz y sarcástica crítica), aunque resulta desconcertante la falta de orden que, por supuesto, es lo que intentarán buscar las mentes de todos los espectadores, no siendo la intención de Colomer darles ninguna estructura definida. O quizá sí, y entonces esta crítica andará extremadamente desencaminada.

En cualquier caso, tampoco dejan de ser tres o cuatro buenas ideas (resultando las más inspiradas y fundamentales las procedentes de Brecht), presentadas con cierta originalidad (que no ingenio) en su forma y realización (y en el ambiente de la sala), y obviamente distando mucho de la elevada calidad de la ya mencionada ópera de Weill/Brecht en cuanto a mérito artístico en sí.

Por cierto, que todas las proyecciones no dejan de tener impregnada una vaga pedantería que, como las moscas de septiembre, zumba pesadamente a nuestro alrededor con una ligera molestia que tampoco alcanza a exasperar.

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