OS
RESULTARÁ MÁS FÁCIL SI COGÉIS LAS FRASES DE BRECHT
Marco
Torres Romero de Ávila
Prohibido
cantar. Jordi Colomer.
Abierto
x obras. El Matadero. Madrid (Legazpi)
Durante
buena parte de este mes de septiembre se está exponiendo en la sala
Abierto x obras del Matadero de Madrid, la última creación del
artista barcelonés Jordi Colomer. Una presentación “site
specific”: lo cual significa que se ha preparado especialmente para
ser mostrada en el lugar que se encuentra y de esta forma en
concreto.
Una vez
más, Jordi Colomer presenta un trabajo que trata sobre la urbe
moderna, lo que parece ser un leitmotiv de otras muchas de sus obras.
En esta ocasión, parte inspirado por el libreto de la ópera
“Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny” (escrito por Bertolt
Brecht, y con música de Kurt Weill), de donde toma Colomer incluso
alguna cita (“Os resultará más fácil sacar el oro a los hombres
que a los ríos”), hasta llegar a aproximarse a proyectos de tan
ultimísima actualidad como la teórica y esperpéntica Eurovegas
madrileña, y pasando evidentemente por la fundación de ciudades
reales tales como Las Vegas o Brasilia.
La
primera sensación que se tiene en Abierto x obras es la de
encontrarse ante seis ventanas por donde entra luz a raudales
invadiendo la penumbra de la impresionante estancia. Tras la ceguera
inicial, permiten apreciar la acción que transcurre tras ellas. Y
una vez se presencia, se concluye que no son ventanas, sino espejos.
Espejos de la propia situación actual del mundo.
Esos
caminos desolados donde el sol y el viento azotan sin piedad una
tierra árida, y esos fugitivos que traen sus espectáculos de poca
monta a estos parajes para atraer y distraer las conciencias de las
gentes.. el panorama que reflejan las proyecciones es una metáfora
perfecta de una actualidad tan cercana y cruda que “casi” asusta,
y lo haría si, tristemente, no fuéramos tan conscientes de la pobre
realidad que nos rodea hoy en día que, de hecho, estemos ya
insensibilizados.
Los
textos que aparecen intercalados con los vídeos, que se reproducen
en bucle, ofrecen pistas para comprender la obra (destacando el que
emite la séptima y última proyección, sólo escrito, con un
mensaje de voraz y sarcástica crítica), aunque resulta
desconcertante la falta de orden que, por supuesto, es lo que
intentarán buscar las mentes de todos los espectadores, no siendo la
intención de Colomer darles ninguna estructura definida. O quizá
sí, y entonces esta crítica andará extremadamente desencaminada.
En
cualquier caso, tampoco dejan de ser tres o cuatro buenas ideas
(resultando las más inspiradas y fundamentales las procedentes de
Brecht), presentadas con cierta originalidad (que no ingenio) en su
forma y realización (y en el ambiente de la sala), y obviamente
distando mucho de la elevada calidad de la ya mencionada ópera de
Weill/Brecht en cuanto a mérito artístico en sí.
Por
cierto, que todas las proyecciones no dejan de tener impregnada una
vaga pedantería que, como las moscas de septiembre, zumba
pesadamente a nuestro alrededor con una ligera molestia que tampoco
alcanza a exasperar.
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