Irene García Real.
En La Caja Negra de Madrid se está exponiendo la obra de Jonathan Hernández, La reforma tiene muchas decenas de periódicos, pero ni un solo hombre.
En tres salas y un pasillo se exponen varios marcos con collages formados por recortes de periódicos, que a la vez están divididos en varios temas: la visión de la vida, la vulnerabilidad de la humanidad. En el centro de una de las salas, una urna que contiene un libro en miniatura, que representa la obra de Thoreau Desobediencia civil, de donde el autor ha sacado el título de la exposición. Y sobre la chimenea el libro de artista Vulnerabilia, en el que se recogen imágenes de seres humanos expresando sentimientos, tan vulnerables, tan indefensos frente a las circunstancias.
En las obras que el autor ha titulado Vulnerabilidad, las personas que aparecen, tienen los ojos cerrados y expresan diferentes emociones de diferentes formas: algunos se llevaban las manos a la cara, transmitiendo frustración; otros además de eso, se tapan los oídos, como si de algo no quisieran ser conscientes. Estas dos expresiones son muy comunes en la actualidad, en un momento en que las cosas no van bien, y se turnan en nuestros estados de ánimo la impotencia, y a veces, más doloroso que lo anterior, las ganas de desentendimiento, y es que somos humanos, y aunque queramos ver toda situación de forma positiva, a veces nuestra alma se manifiesta en nuestro cuerpo mostrando, sinceramente, lo que realmente sentimos.
En las composiciones tituladas La visión de la vida, hay una bola blanca que siempre aparece cercana a las manos de los personajes protagonistas de cada fotografía, que son personajes mundialmente conocidos. Quizás el significado de estas fotografías sea la influencia que estas personas tienen en el mundo. Acaso el autor quiere expresar que tienen el mundo en sus manos, y que todos dependemos de ellos y sus decisiones. Incluso se puede entender como una llamada de atención a estos individuos para que empiecen a ser conscientes de la gran responsabilidad que poseen, para que comiencen a tomar decisiones que nos beneficien a todos y no a unos pocos. Este signo de exclamación en forma de composiciones fotográficas pide que, de una vez por todas, demuestren el interés por la población y querer sacarla adelante sin la necesidad de los sacrificios que estamos sufriendo actualmente.
Otra de las composiciones está formada a partir de imágenes de escenas de violencia, desgraciadamente comunes en el mundo actual, a las que nos hemos acostumbrado tanto que se nos llegan a hacer invisibles, cuando no nos afectan directamente. A veces es más fácil y cómodo ignorar.
Relacionado con esto último, el tema de la memoria y olvido, título de un díptico que forma parte de la exposición. Son dos obras pictóricas, que se muestran juntas, porque al fin y al cabo, la memoria y el olvido son dos caras de la misma moneda, tal vez formas de supervivencia del ser humano frente a un mundo que nos da vértigo.
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