Iris Gil Ramos
Prohibido cantar/no
singing (obra didáctica sobre la fundación de una ciudad paradisíaca), Jordi Colomer. Abierto x Obras, El Matadero.
Al entrar en la antigua “nevera” de
El Matadero lo que primero llama la atención es la oscuridad y la falta de mobiliario. Cuando los ojos se
acostumbran la atención se centra en siete pantallas en las que el autor nos
expone lo ocurrido en Farlete, un
pueblo de la Comarca de los Monegros.
En la escenografía nada es fortuito o casual, ¿qué mejor lugar para esta obra
que una vieja cámara frigorífica? Algo que fue y ya no es o el hecho de pasar
por salas oscuras hasta llegar a las pantallas, que nos recuerdan al inicio de
algo, lo que comienza de cero, de la oscuridad…
Se suceden una serie de imágenes en las que no
nos queda claro el orden, unos pocos personajes interactúan con un decorado muy
sencillo, todo se desarrolla en un espacio desértico, que nos da una sensación de
insignificancia donde destaca el aire que mueve los pequeños arbustos y levanta
polvo que azota a los personajes que apenas se inmutan. Los personajes levantan
unas primarias estructuras de hierros y plásticos mientras que una mujer
realiza la labor de taquillera en un cubículo de contrachapados mientras, al
fondo, aparece un pastor con un rebaño, lo que nos transmite calma y sobre todo
naturalidad, todo lo contrario a lo que se estaría desarrollando en ese mismo
lugar si se hubiese llevado a cabo el proyecto, aparecen unos trileros y una
mujer-anuncio que baila desnuda, las imágenes se alternan con frases y se hace
inaudible lo que comentan los personajes.
Esta escenografía en principio
provoca cierto humor disparatado y absurdo a la vez que vulgaridad que nos hace
pensar que en ese mundo hay cabida para cualquier cosa. Estamos ansiosos por
conseguir dinero al precio que sea. El artista critica a los hombres por
someterse al mundo de proyectos fantasma con la única esperanza de enriquecerse
a cambio de las miserias del ser humano.
Colomer se inspira en la ciudad
de “Mahagonny” de Brecht, fundada por unos delincuentes dedicada a la diversión
donde todo es válido con tal de conseguir dinero. La obra nos muestra el lugar
donde seria edificada Eurofarlete, un proyecto dedicado a la
construcción de una gran ciudad de diversión y de casinos en la que a día de
hoy no se ha construido nada, el autor
nos muestra la problemática entre una idea de proyecto y la realidad y
nos invita a reflexionar sobre el verdadero sentido de la felicidad. Hace una
crítica a los caros proyectos de ciudades de juego en los que todo el mundo
especula y espera enriquecerse pero que nunca llegan a construirse. Es
imposible no ver las similitudes con el proyecto Eurovegas con emplazamiento en Madrid, nos lo pintan como una gran
fuente de ingresos pero realmente todavía no hemos visto un solo plano.
El artista nos pretende abrir los
ojos, ridiculiza la vida urbana, la avaricia y se burla de los proyectos y de
la realidad, denuncia que “nos vendan humo” al igual que en la última imagen de
la obra en la que solo quedan los restos de lo que fue y desapareció.
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