TAMARA SALAS FORTES.
JORDI COLOMER. PROHIBIDO CANTAR/NO CANTO.
MATADERO DE MADRID. (LEGAZPI)
EL PRECIO DEL VACIO.
Jordi Colomer es el artífice de la obra que se encuentra en
exposición actualmente en la antigua cámara frigorífica en el antiguo matadero
de Madrid.
Artista natural de Barcelona, nos sorprende con una nueva
obra que recibe el nombre de:
PROHIBIDO CANTAR/NO CANTO.
Se tratan de pequeñas micro narraciones, que están
representadas con videos de unos pocos minutos de duración que van repitiéndose
constante y periódicamente, en la que podemos apreciar hasta 7 escenas
diferentes.
Cada uno de estos videos representan distintos espacios, con
distintos personajes, y actividades pero un mismo fondo; cada representación
cuenta con una o varias frases del autor de la misma.
En PROHIBIDO CANTAR/NO CANTO, la acción transcurre a través
de un camino de polvo, en unas inmediaciones desiertos bajo un calor de
justicia, un viento fuerte que hace casi imposible el desarrollo de las
distintas actividades y un ambiente de aridez donde se pretendía y prometía un
oasis de diversión y entretenimiento. Donde se esperaba una gran ciudad de luces
y color, de música y entretenimiento que atraería a un sinfín de personas
dispuestas a invertir y gastar en ella su dinero y su tiempo, pero que final e
inesperadamente nunca llegó a cumplir su objetivo. Una variedad de personajes interpretan
distintas escenas, desde la taquillera, a una mujer desnudad que te ofrece
comer, pasando por unos trileros deseosos de inocentes o un guitarrista que a
ojos de sus “espectadoras” no cuenta con demasiado futuro en el mundo de la
música.
“Ay toda esta Eurofarlete vuestra, nunca hará feliz a un
hombre, porque hay mucha calma, y mucha armonía, porque hay demasiadas cosas, a
las que agarrarse, toda esta Eurofarlete existe porque todo es malo, no hay
armonía y no hay nada a lo que agarrarse”.
Bien es cierto que diaria y continuadamente se piensan o
estudian proyectos urbanos que pretenden alimentar la ilusión y el vacío de los
hombres con grandes expectativas que no se quedan más que en espacios vacíos y
al mismo tiempo llenos de humo, donde parece que todo estará al alcance del
hombre, a cambio de dinero, pero ¿hasta qué punto es cierto?, hasta que punto
esos vacios podrán llenarse algún día, o ¿de qué manera esas mentiras llegarán
a ser verdad?.
No son más que apuestas de buena apariencia, como conjunto
urbano, llenas de actividades que pagar con dinero, para hacer olvidar a
quienes verdaderamente poblaran esas ciudades ficticias de continuos miedos o
carencias.
La obra muestra con distintas escenas, un espectáculo
grotesco donde la gente espera ver actuaciones que realmente no tienen armonía,
tratando de hacer ver que sí en la realidad existiera, ni siquiera satisficiera
verdaderamente los deseos de felicidad y existencia del hombre.
La obra de Jordi Colomer nos hace conscientes, de que en las
ciudades en la gran variedad de núcleos urbanos que nos rodean y poblamos hay
una base igual que las une, y es que al fin y al cabo todo está en venta, todo
vale aunque lo que valga no sea siempre su precio.
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