lunes, 24 de septiembre de 2012

EL PRECIO DEL VACIO. TAMARA SALAS FORTES


TAMARA SALAS FORTES.

JORDI COLOMER. PROHIBIDO CANTAR/NO CANTO.
MATADERO DE MADRID. (LEGAZPI)

EL PRECIO DEL VACIO.

Jordi Colomer es el artífice de la obra que se encuentra en exposición actualmente en la antigua cámara frigorífica en el antiguo matadero de Madrid.
Artista natural de Barcelona, nos sorprende con una nueva obra que recibe el nombre de:
PROHIBIDO CANTAR/NO CANTO.
Se tratan de pequeñas micro narraciones, que están representadas con videos de unos pocos minutos de duración que van repitiéndose constante y periódicamente, en la que podemos apreciar hasta 7 escenas diferentes.
Cada uno de estos videos representan distintos espacios, con distintos personajes, y actividades pero un mismo fondo; cada representación cuenta con una o varias frases del autor de la misma.
En PROHIBIDO CANTAR/NO CANTO, la acción transcurre a través de un camino de polvo, en unas inmediaciones desiertos bajo un calor de justicia, un viento fuerte que hace casi imposible el desarrollo de las distintas actividades y un ambiente de aridez donde se pretendía y prometía un oasis de diversión y entretenimiento. Donde se esperaba una gran ciudad de luces y color, de música y entretenimiento que atraería a un sinfín de personas dispuestas a invertir y gastar en ella su dinero y su tiempo, pero que final e inesperadamente nunca llegó a cumplir su objetivo. Una variedad de personajes interpretan distintas escenas, desde la taquillera, a una mujer desnudad que te ofrece comer, pasando por unos trileros deseosos de inocentes o un guitarrista que a ojos de sus “espectadoras” no cuenta con demasiado futuro en el mundo de la música.
“Ay toda esta Eurofarlete vuestra, nunca hará feliz a un hombre, porque hay mucha calma, y mucha armonía, porque hay demasiadas cosas, a las que agarrarse, toda esta Eurofarlete existe porque todo es malo, no hay armonía y no hay nada a lo que agarrarse”.
Bien es cierto que diaria y continuadamente se piensan o estudian proyectos urbanos que pretenden alimentar la ilusión y el vacío de los hombres con grandes expectativas que no se quedan más que en espacios vacíos y al mismo tiempo llenos de humo, donde parece que todo estará al alcance del hombre, a cambio de dinero, pero ¿hasta qué punto es cierto?, hasta que punto esos vacios podrán llenarse algún día, o ¿de qué manera esas mentiras llegarán a ser verdad?.
No son más que apuestas de buena apariencia, como conjunto urbano, llenas de actividades que pagar con dinero, para hacer olvidar a quienes verdaderamente poblaran esas ciudades ficticias de continuos miedos o carencias.
La obra muestra con distintas escenas, un espectáculo grotesco donde la gente espera ver actuaciones que realmente no tienen armonía, tratando de hacer ver que sí en la realidad existiera, ni siquiera satisficiera verdaderamente los deseos de felicidad y existencia del hombre.
La obra de Jordi Colomer nos hace conscientes, de que en las ciudades en la gran variedad de núcleos urbanos que nos rodean y poblamos hay una base igual que las une, y es que al fin y al cabo todo está en venta, todo vale aunque lo que valga no sea siempre su precio.

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