SERMONES
EN EL DESIERTO.
Delia Martínez Vázquez
JORDI
COLOMER.
Prohibido
cantar (Obra didáctica sobre la fundación de una ciudad paradisíaca).
Abierto
x Obras. Matadero Madrid. Paseo de la Chopera, 10
Llevamos
casi cinco siglos persiguiendo la misma quimera. La ciudad ideal e
idealizada, construida en oro,
pavimentada en oro, escondida en algún lugar recóndito esperando a que la
descubramos. Muchas fueron las expediciones que partieron en su búsqueda y
muchos los hombres que perecieron en el intento… supongo que nos hemos vuelto
más prácticos ¿por qué no construirla?
A
través de una serie de breves proyecciones a caballo entre el teatro de
aficionados y el falso documental, Jordi Colomer nos propone adentrarnos en la mítica ciudad de Eurofarlete. Fundada por
unos fugitivos en un lugar inhóspito que éstos pretenden transmutar en oro (como si los alquimistas
viajasen acompañados por putas en furgonetas azules) “la ciudad dorada” se
revela como un sueño inalcanzable, un fiasco.
Pequeños
fragmentos del libreto de la ópera “Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny” de
Bertolt Bretch intercalados en las
proyecciones nos ayudan a entrar en el universo Eurofarlete “Os será más fácil sacarles el dinero a los
hombres que a los ríos” y nos confirman la estrecha relación entre estas dos
ciudades y tantas otras que nos vienen a la mente. Ciudades en las que “todo
está permitido menos no tener dinero”, condenadas a nacer de la necesidad y
condenadas necesariamente a fracasar.
Pero,
¿qué aporta Colomer a esta historia? ¿Cómo convierte esta ópera en zarzuela, en
una zarzuela en la que está prohibido cantar?
Una
de las claves está en las localización elegida, tanto por su ubicación - los
terrenos del desierto de Los Monegros donde hasta febrero de 2012 estaba
proyectada una macro ciudad con 32 casinos y 7 parques temáticos - como por las
sensaciones que ésta transmite; la desolación de sus tierras yermas, el cierzo
inclemente que no permite que se tenga en pie ni uno sólo de los precarios
tinglados que montan los personajes de esta historia…
Los
decorados y los personajes son, sin duda, los otros dos ingredientes de esta
Mahagonny cañí; cutres, patéticos, aunque cargados de cierta inocencia que
provoca la compasión del espectador. Prostitutas aburridas, escenarios montados
con desgana, una taquillera solitaria tras la que pasa un rebaño de cabras, una
showgirl que por más empeño que le
ponga no consigue resultar atractiva, la cámara fija sobre una fiesta que ya ha
acabado… queda tan claro desde la primera escena que el proyecto de ciudad del
vicio que nos hará de oro va a fracasar, que no es difícil empatizar con los habitantes
de Eurofarlete, Mahagonny, Los Monegros
o Alcorcón. ¡Es tan humana la
codicia!
En
el desierto donde se alza Eurofarlete hay muchas piedras con las que
tropezar pero en esta obra con moraleja-
no olvidemos que la obra se autodefine
como “didáctica”- el artista nos muestra cómo siempre tropezamos con la misma,
cómo la promesa de riquezas, de la consecución de “El Dorado”, ciega al ser
humano de pura avaricia y nos hace aceptar leyes inmorales, ser expoliados, explotados, vendidos,
alquilados y desechados a cambio de unas monedas que no bastarán para hacernos felices.
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