Daniel Casasola Bel
Prohibido cantar/no singing (obra didáctica sobre la fundación de una ciudad paradisíaca), Jordi Colomer. Sala: Abierto x Obras, El Matadero.
¿Qué hacer
cuando todo valor parece perdido? ¿A que agarrarse en un lugar donde el dinero
es el objetivo, donde una no escrita ley maquiavélica incita al hombre a actuar
sin juicio moral persiguiendo ansiadamente el lucro sin límites?
Estas son
algunas de las preguntas que vinieron a mi cabeza tras observar durante un rato
las siete proyecciones que Colomer había articulado en un espacio oscuro y
siniestro, donde el mensaje de la obra y su espacio se funden para crear un
espacio artístico de gran calidad.
Las
imágenes, colocadas en fila a través de la pared final de la sala, reproducían,
de manera desordenada y caótica, la formación de la ciudad ideal de
Eurofarlete, donde hombres y mujeres muy variopintos aparecen intentando
ganarse la vida por medio del engaño o la prostitución, en una ciudad asentada
sobre lo que iba a ser el proyecto Gran Scala de los Monegros, ironizando entre
las enormes ciudades de casinos donde todo parece perfecto, y lo que realmente
hay detrás: un desierto donde unos cuantos intentan enriquecerse a costa de
otros sin importarles nada vender su alma por dinero, donde todo está en venta,
hasta la dignidad humana y donde (en palabras del propio Colomer parafraseando
a Bertolt Brecht en su obra mahagonny) “os será más fácil sacar el dinero a los
hombres que a los ríos”
Y en cierto
modo se podría decir que en mahagonny se define muy bien el sentido de la obra
y que sin duda es una de las grandes influencias de “prohibido cantar”, pues en
esta ópera moderna una ciudad se construye en medio de un desierto, y se trata
de una ciudad dorada donde el único fin es enriquecerse y el único mal posible
es no disponer de dinero, donde parece que todo va bien, que todo es perfecto,
armonioso, e ideal y donde de la misma manera se descubre que esa forma de vida
“nunca hará feliz al hombre”, como dice Colomer en una de sus reproducciones.
Tras analizar
el profundo e importante mensaje que intenta transmitir Colomer en esta obra,
si tratamos el tema artístico nos chocamos con un tema complejo. En la obra de
Colomer el mensaje está demasiado valorado y eso, desde mi punto de vista,
sacrifica el valor artístico real de la obra en sí, y se transforma en una
película fragmentada e intencionadamente desordenada de una calidad
cinematográfica tan cuestionable que de haber sido película no se diferenciaría
de tantos otros cortos baratos caseros.
Y sin embargo
Colomer consigue crear un espacio donde se conjugan el sonido atronador de un
viento apabullante con la oscuridad y el estado ruinoso de la decoración de las
salas para infundir un determinado sentimiento en el espectador que también
forman parte de la obra y la hacen interesante y valiosa. Esta conjunción de la
obra de arte como algo que rompe esquemas saliéndose de lo meramente físico de
un cuadro o una escultura para conjugar en sí sonidos, espacios y videos
diferencia una obra cualquiera de una autentica obra de arte.
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