Pretendía ser una ciudad de nocturna, llena de luz y cargada de dinero. Era una de las mayores inversiones económicas y políticas, pero al final todo se reduce a un simple sueño, el sueño de la nada. Jordi Colomer en Prohibido Cantar / No Singing nos presenta la ciudad de Eurofalete como una ciudad fantasma, vacía e inerte, pero viva en la ilusión y la imaginación de unos pocos.
La obra, se encuentra en el Matadero, de Madrid, donde antes de encontrarte con la obras, debes pasar por una sala blanca y vacía, presagiando lo que más adelante encuentras, una sala oscura con los siete trípodes que soportan la tela en la que se ve reflejada los videos. Mucho ruido, pero sobretodo caos a la hora de intentar leerlas. Jordi Colomer no se contenta con ambientar al espectador, sino que busca que trabaje, que trabaje buscando el significado indagando en cada una de los videos.
A través de esas siete pantallas, cada una con un video distinto y diapositivas, representa las distintas fases de la creación del proyecto Eurofalete y sus distintas facetas. Todas ellas mediante actores que representan un personaje relacionado con el mundo del juego y del espectáculo, en los que se encuentran: un músico, unos magos y una adorable señora en una taquilla, cobrando las entradas. Los videos tienen un titulo correspondiente y un numero marcando el capitulo. A su vez unos mensajes explican brevemente el significado de cada una. Estos nos muestran como el origen de este proyecto se debe a la avería de una furgoneta; ante este hecho se decide crear una ciudad dorada.
Los siguientes videos son solo un breve repaso de lo que se hace para que el proyecto siga adelante. Lo primero es crear la taquilla, un elemento clave, pues es allí donde va a parar todo el dinero si uno quiere entrar. Ante el viento que sopla, que es verdaderamente fuerte, alguien debe sujetar el puesto no vaya a ser que se caiga y la recaudación se pare. También hay espectáculos: de música, donde un guitarrista llega, enchufa su guitarra y al terminar de tocar, la desenchufa y se va; de magia, dos personajes que hacen desaparecer unos vasos y teletransportar una ficha. Una chica en topless que intenta vender, pero que utiliza sus atributos femeninos para vender. Y así sucesivamente, hasta que vemos los andamios abandonados símbolo del fracaso.
Posiblemente lo que Colomer intenta mostrar, es el inminente futuro que nos viene encima comparando Eurofalete con Eurovegas. Nos advierte de lo que posiblemente pueda pasar, que se desvincule el proyecto dejándonos simplemente con el sueño de lo que pudo ser o que salga adelante y elementos como la vida del hombre se vean corrompidos por el dinero o el juego, pues Eurofalete no deja de ser un proyecto nacido de la idea de sacar dinero, tocando su punto débil: la felicidad y en este caso una felicidad en la que solo puedes si ganas dinero aunque hayas perdido mas dinero.
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