martes, 25 de septiembre de 2012

Otro engaño más para esta sociedad.



Otro engaño más para esta sociedad.
Cristina Mª de Pedro Abad.
Prohibido cantar/no singing  Jordi Colomer. Sala Abierto x Obras. Matadero. Madrid.
Parece que no hemos aprendido nada. Esta es la frase que me viene a la cabeza tras ver la exposición de Jordi Colomer; seguimos buscando excusas para construir emplazamientos totalmente innecesarios y que con el tiempo van a acabar olvidados, abandonados y sin ningún tipo de provecho más que gastar el dinero social. Véanse los aeropuertos fantasma y las últimas líneas de AVE (entre otros).
La crítica que se hace en “Prohibido Cantar” es obvia, capaz de mostrar en siete vídeos proyectados, de cuestionable presupuesto, el final del futuro “Eurofarlete”. Muy triste me parece que ya seamos todos capaces de ver el fin de un proyecto del que todavía no hay ni una mísera maqueta, del que ni siquiera tenemos certera información, pero del que todos hemos oído hablar y del cual tenemos un pensamiento común puesto en escena en la exposición.
Qué mejor lugar para hacerlo que la sala Abierto x Obras, una antigua cámara frigorífica del Matadero, en esta ocasión dividida en dos por un amplio pasillo; un lugar oscuro y tenebroso iluminado, en este caso, por los destellos procedentes de las proyecciones, que aunque se encuentran descolocados, nos explican con certeza el proceso de creación de este nuevo lugar de consumo, donde quieren llevarnos como a un rebaño de ovejas, para que nos puedan quitar la lana hasta que vuelva a crecernos para poder invertirla otra vez en el mismo lugar hasta que ya no tengamos nada a lo que aferrarnos.
Esta obra, al principio, puede parecer aburrida e incoherente; pero no hay que quedarse en los vídeos, hay que tener en cuenta la situación actual y la simplicidad de las secuencias, para entenderla. El humor negro predomina desde el momento en que entramos en bucle viendo las proyecciones y entendiendo como los más pequeños sujetan la torre de los más grandes, prestando atención a como son capaces de hacer desaparecer el dinero frente a las narices del espectador aprovechándose de su embobamiento y mostrándonos cómo un cuerpo desnudo atrapa las miradas, los comentarios y la mente como si nunca antes lo hubiésemos visto.

Y aquí se muestra la realidad, unos pocos se hacen ricos a costa otros muchos, ofreciendo falsos lujos camuflados que se nos explican claramente bajo las frases de las proyecciones. “¡Ay! Toda esta eurofarlete vuestra no hará nunca a un hombre feliz”.
Y es que no nos damos cuenta de que la felicidad, el bienestar y la alegría no las vamos a encontrar en un Eurovegas, gastando el dinero para intentar duplicarlo, esto es solo otro castillo de arena, otra cortina de humo que el tiempo destruirá para dejar paso a la cruel realidad, al día a día de la sociedad, a los habitantes de Farlete como a los de Guadalix de la Sierra sin Mr Marshall y a los “si ya decía yo que este Eurofarlete no traería nada bueno”

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