Otro engaño
más para esta sociedad.
Cristina Mª de Pedro Abad.
Prohibido cantar/no singing Jordi Colomer. Sala Abierto x Obras. Matadero. Madrid.
Prohibido cantar/no singing Jordi Colomer. Sala Abierto x Obras. Matadero. Madrid.
Parece que no hemos aprendido
nada. Esta es la frase que me viene a la cabeza tras ver la exposición de Jordi
Colomer; seguimos buscando excusas para construir emplazamientos totalmente
innecesarios y que con el tiempo van a acabar olvidados, abandonados y sin
ningún tipo de provecho más que gastar el dinero social. Véanse los aeropuertos
fantasma y las últimas líneas de AVE (entre otros).
La crítica que se hace en “Prohibido Cantar” es obvia, capaz de
mostrar en siete vídeos proyectados, de cuestionable presupuesto, el final del
futuro “Eurofarlete”. Muy triste me
parece que ya seamos todos capaces de ver el fin de un proyecto del que todavía
no hay ni una mísera maqueta, del que ni siquiera tenemos certera información,
pero del que todos hemos oído hablar y del cual tenemos un pensamiento común puesto
en escena en la exposición.
Qué mejor lugar para hacerlo que
la sala Abierto x Obras, una antigua cámara frigorífica del Matadero, en esta
ocasión dividida en dos por un amplio pasillo; un lugar oscuro y tenebroso
iluminado, en este caso, por los destellos procedentes de las proyecciones, que
aunque se encuentran descolocados, nos explican con certeza el proceso de
creación de este nuevo lugar de consumo, donde quieren llevarnos como a un
rebaño de ovejas, para que nos puedan quitar la lana hasta que vuelva a
crecernos para poder invertirla otra vez en el mismo lugar hasta que ya no
tengamos nada a lo que aferrarnos.
Esta obra, al principio, puede
parecer aburrida e incoherente; pero no hay que quedarse en los vídeos, hay que
tener en cuenta la situación actual y la simplicidad de las secuencias, para
entenderla. El humor negro predomina desde el momento en que entramos en bucle
viendo las proyecciones y entendiendo como los más pequeños sujetan la torre de
los más grandes, prestando atención a como son capaces de hacer desaparecer el
dinero frente a las narices del espectador aprovechándose de su embobamiento y
mostrándonos cómo un cuerpo desnudo atrapa las miradas, los comentarios y la
mente como si nunca antes lo hubiésemos visto.
Y aquí se muestra la realidad, unos pocos se hacen ricos a costa otros muchos, ofreciendo falsos lujos camuflados que se nos explican claramente bajo las frases de las proyecciones. “¡Ay! Toda esta eurofarlete vuestra no hará nunca a un hombre feliz”.
Y aquí se muestra la realidad, unos pocos se hacen ricos a costa otros muchos, ofreciendo falsos lujos camuflados que se nos explican claramente bajo las frases de las proyecciones. “¡Ay! Toda esta eurofarlete vuestra no hará nunca a un hombre feliz”.
Y es que no nos damos cuenta de
que la felicidad, el bienestar y la alegría no las vamos a encontrar en un
Eurovegas, gastando el dinero para intentar duplicarlo, esto es solo otro
castillo de arena, otra cortina de humo que el tiempo destruirá para dejar paso
a la cruel realidad, al día a día de la sociedad, a los habitantes de Farlete
como a los de Guadalix de la Sierra sin Mr Marshall y a los “si ya decía yo que
este Eurofarlete no traería nada bueno”
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