María José Llamas
Jordi Colomer
Prohibido Cantar / No Singing.
Obra didáctica sobre la fundación de una ciudad paradisíaca.
En un espacio poco convencional
como es la antigua cámara frigorífica del Matadero de Madrid, Jordi Colomer construye
un escenario propio de una película de terror. Después de pasar varias salas
que desconciertan al visitante, en un caso por la oscuridad total y en otro por
la luz arrolladora, Colomer conduce a su víctima a la última sala, donde le
espera una proyección perturbadora, no tanto por la historia que cuenta en
siete pantallas, como por la oscuridad total de la sala, el ruido atronador del
viento y las frases lapidarias que acompañan al conjunto. Trileros, mujeres en
venta, la felicidad forzada, la risa fácil y la sonrisa de plástico es lo que
nos encontramos. Imposible escuchar al otro, el ruido lo impide, no sólo el del
viento sino el del juego, las apuestas y el todo vale. Solo el vicio y las
apetencias de uno mismo tienen voz y cabida en esta ciudad.
Colomer plasma en un montaje
mínimo en cuanto a medios la crisis de valores que asola a la sociedad actual.
Es la ciudad de todos los vicios, Eurofarlete, el escenario perfecto que
persigue una sociedad vacía de ideales. No se trata exclusivamente de una
crítica al urbanismo desaforado, sino también a ese entusiasmo general que
produce la sola idea de que una ciudad como Las Vegas pueda instalarse en
España. Colomer muestra al individuo ansioso por encontrar un asidero al que
amarrarse frente a la crisis, que no le afecte ni le mueva a modificar su
escala de valores y los principios por los que regirse, sin entender que ese
refugio en el que se cree a salvo no es más que un espejismo.
Recreando de nuevo la euforia que despertó el Gran Scala
en el desierto de Los Monegros, Colomer ironiza sobre las bases en las que se
asienta la sociedad actual en su
elemento urbanístico más significativo, la ciudad. Construir a partir de la
nada, y en la nada, ciudades donde todo vale, todo está en venta, dignidad y
principios incluidos. Como bien dice Colomer, a pesar de atraer a millones de
personas a este modelo de vida, difícil si no imposible, es encontrar en este
esquema la felicidad. Como en la
Mahagonny de Brecht, la ciudad trampa todo lo permite, excepto no tener
dinero o lo que equivale en Eurofarlete, pensar por libre.
La instalación “Prohibido
cantar”, es un canto a la esperanza, una llamada de atención al
individuo. Y como bien dice el título, es una obra didáctica, sacude las
conciencias e invita a pensar, a reflexionar sobre la auténtica felicidad y el
sentido del hombre. La ciudad, elemento en torno al que se articula la vida en
sociedad, nunca será un paraíso si los valores sobre los que se funda no son
los del esfuerzo, el trabajo y el respeto al ser humano.
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