Atrapados
en la ilusión de la Nada
Krishna
Soto Moreno
Jordi
Colomer (Barcelona 1962) es el artista y creador de “Prohibido Cantar”, su
nuevo trabajo que ha expuesto en la antigua cámara frigorífica del conocido
Matadero de Madrid. Toda la obra de Jordi Colomer se basa en dispositivos
escénicos, fotografía y videoinstalación mediante los cuales intenta narrar
diversas historias. Este caso no es una excepción. El montaje “Prohibido Cantar”
muestra la situación que viven unos personajes que parecen esperar inútilmente un
próspero futuro. Hay una frase que se repetirá a lo largo de la exposición: “Os
será más fácil sacarles el oro a los hombres que a los ríos”, que tendrá su
sentido crítico y reflexivo en su obra visual, en los fragmentos proyectados.
Las
escenas muestran fragmentos de dicha situación. Hay elementos que se repiten en
cada diapositiva, como lo es por ejemplo el paisaje: un paisaje desolado donde
sopla fuertemente el viento, montañoso, perdido, con un camino polvoriento y bajo
un sol sofocante. En las imágenes aparecen un par de personas que se desenvuelven
en un ambiente “demasiado tranquilo”. Están en actitud de esperar algo. En una
de las diapositivas hay un par de hombres sentados, aburridos (se ve que ya han
comido mientras esperaban) y parecen decepcionados; en otras dos diapositivas
aparecen, por un lado una mujer medio desnuda exhibiéndose, que parece estar
“ensayando” para un acontecimiento próximo; y por otro se ve a dos hombres
trajeados practicando un juego con sus respectivos trucos de casino. En ambos
casos se les ve ilusionados con lo que están haciendo, lo que da a entender que
esperan algo importante.
Sin
embargo, en el resto de las diapositivas se transmite una sensación de
tranquilidad pasiva, y cansancio de esperar ahí, en ese lugar tan distante en
donde el eco y el viento son protagonistas. Al parecer se les prometió a estas
personas la construcción de un lugar llamado “Eurofarlete”, que se menciona en
varias ocasiones y será el nombre clave de la exposición. Sus rostros parecen
ilusionados y esperanzados con esa construcción. Por la actitud de la
prostituta y los dos jóvenes practicando con piezas de juego da para pensar que
“Eurofarlete” sería una ciudad de juegos de casino, imitando a Las Vegas, lo
que implicaría la atracción de unos millones de visitantes, y por lo tanto un
gran capital financiero. Pero esa ilusión quedó ahí: en la “Nada”.
En
conclusión, “Prohibido Cantar” es una exposición curiosa y poco corriente, que muestra
a unos pocos personajes en un paisaje repetitivo y angustioso donde ofrecen
entretenimiento, comida y trucos a muy bajo precio como ya hemos indicado
antes. Todo ello parece reflejar una singular forma de desesperanza, donde
parece que todo está en venta o tiene un precio muy bajo. Llama la atención de
la exposición la curiosa similitud que tiene con el proyecto anunciado hace
poco en Madrid acerca de la construcción de una ciudad del juego que
supuestamente atraería inversiones y trabajo. Es una coincidencia que da para
reflexionar.
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