jueves, 27 de septiembre de 2012

If i were a rich men...


Lidia Álvarez Jadraque

Jonathan Hernández. La reforma tiene muchas decenas de periódicos, pero ni un solo hombre. Galería La Caja Negra. Madrid.

Con la situación que vivimos actualmente y el malestar que encontramos en nuestro país, es más que normal la multitud de huelgas, manifestaciones y demás quejas realizadas por el pueblo para mostrar su indignación a los políticos y sus medidas. Según un estudio realizado no hace mucho, somos de los primeros países con más políticos en sus filas del mundo, y todos ellos tienen sueldos astronómicos, claro está pagados por los ciudadanos. Ellos mismos piensan que su trabajo es imprescindible y algunos se quejan incluso de que está mal remunerado, pero ¿es eso verdad? Personajes como algún ministro madrileño tiene hasta cuatro sueldos, ¡y encima se quejan! Los ciudadanos se preguntan:¿ y no será más fácil coger todos esos sueldos, unificarlos e incluso disminuírselos?, o, aun más sencillo seria quitar a todos los políticos que ya no ejercen su cargo ese sueldo y disminuírselo o retirárselo, también, a aquellos que no tienen una formación política o jurídica, con ello ahorraríamos lo suficiente para pagar cosas más importantes como la sanidad o la educación, que es, por desgracia, de donde más recortes está habiendo, cuando es lo que menos se debería de tocar, o acaso pretenden que seamos una sociedad analfabeta, y que baje la población al no estar bien atendidos sanitariamente. Para controlar un país lo que más importa es saber que problemas puede tener, su nivel económico y demográfico o como puede estructurarse todo ello.

Con esta temática del malestar por la economía, Jonathan Hernández expone una seria de recortes de periódico, en los que los que los políticos de varios países, entre ellos Alemania, parecen tener entre sus manos una moneda blanca, que podría simular el control por todos ellos de lo que a hoy en día vivimos atados, el mundo del dinero. Una de las imágenes que compone uno de los cuadros encara el tan conocido Pensador de Rodin con un político, y en medio de ellos ese punto blanco. La serenidad, la tranquilidad, y a la vez la sensación de preocupación de esta obra, confronta con el personaje del político, un hombre enfadado, con semblante serio y acusador, con ello el autor parece que pretende dar a entender que según están las cosas en este ámbito monetario, quizás hay que pararse a pensar más en medidas para solucionarlo, mejor que buscar culpables de todo ello y reprocharlo todo. Otra muestra de esa incomodidad del resto del mundo es con imágenes de todo tipo de personas llorando, desde deportistas, hasta personas inmiscuidas en una guerra o que viven en el conocido como cuarto mundo. El artista muestra la inestabilidad y el hermetismo de este mundo económico con la “imagen” de una moneda antigua sostenida en una goma de borrar y todo ello colocado en una urna de cristal sellada. Otra explicación a este montaje es como la política económica borra muchas veces la conciencia crítica y la visión clara del mundo.

De siempre se ha dicho que una imagen vale más que mil palabras y que, aunque cada uno tiene una ideología, todos debemos colaborar para un mismo fin, salir de esto.

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