Lidia Álvarez Jadraque
Jonathan Hernández. La reforma tiene muchas decenas de
periódicos, pero ni un solo hombre. Galería La Caja Negra. Madrid.
Con la
situación que vivimos actualmente y el malestar que encontramos en nuestro
país, es más que normal la multitud de huelgas, manifestaciones y demás quejas realizadas
por el pueblo para mostrar su indignación a los políticos y sus medidas. Según
un estudio realizado no hace mucho, somos de los primeros países con más
políticos en sus filas del mundo, y todos ellos tienen sueldos astronómicos,
claro está pagados por los ciudadanos. Ellos mismos piensan que su trabajo es
imprescindible y algunos se quejan incluso de que está mal remunerado, pero ¿es
eso verdad? Personajes como algún ministro madrileño tiene hasta cuatro
sueldos, ¡y encima se quejan! Los ciudadanos se preguntan:¿ y no será más fácil
coger todos esos sueldos, unificarlos e incluso disminuírselos?, o, aun más
sencillo seria quitar a todos los políticos que ya no ejercen su cargo ese
sueldo y disminuírselo o retirárselo, también, a aquellos que no tienen una
formación política o jurídica, con ello ahorraríamos lo suficiente para pagar
cosas más importantes como la sanidad o la educación, que es, por desgracia, de
donde más recortes está habiendo, cuando es lo que menos se debería de tocar, o
acaso pretenden que seamos una sociedad analfabeta, y que baje la población al
no estar bien atendidos sanitariamente. Para controlar un país lo que más
importa es saber que problemas puede tener, su nivel económico y demográfico o
como puede estructurarse todo ello.
Con esta
temática del malestar por la economía, Jonathan Hernández expone una seria de
recortes de periódico, en los que los que los políticos de varios países, entre
ellos Alemania, parecen tener entre sus manos una moneda blanca, que podría
simular el control por todos ellos de lo que a hoy en día vivimos atados, el
mundo del dinero. Una de las imágenes que compone uno de los cuadros encara el
tan conocido Pensador de Rodin con un
político, y en medio de ellos ese punto blanco. La serenidad, la tranquilidad,
y a la vez la sensación de preocupación de esta obra, confronta con el
personaje del político, un hombre enfadado, con semblante serio y acusador, con
ello el autor parece que pretende dar a entender que según están las cosas en
este ámbito monetario, quizás hay que pararse a pensar más en medidas para
solucionarlo, mejor que buscar culpables de todo ello y reprocharlo todo. Otra
muestra de esa incomodidad del resto del mundo es con imágenes de todo tipo de
personas llorando, desde deportistas, hasta personas inmiscuidas en una guerra
o que viven en el conocido como cuarto mundo. El artista muestra la
inestabilidad y el hermetismo de este mundo económico con la “imagen” de una
moneda antigua sostenida en una goma de borrar y todo ello colocado en una urna
de cristal sellada. Otra explicación a este montaje es como la política
económica borra muchas veces la conciencia crítica y la visión clara del mundo.
De
siempre se ha dicho que una imagen vale más que mil palabras y que, aunque cada
uno tiene una ideología, todos debemos colaborar para un mismo fin, salir de
esto.
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