PAN PARA HOY,
HAMBRE PARA EL HOMBRE
Ana Domínguez Sánchez
“Prohibido
cantar”, Jordi Colomer .Matadero de
Madrid
En medio de
una oscuridad asombrosa para el visitante, al fondo de una sala se oye
ruido. Un ruido conocido y algo excepcional en un espacio cerrado, es el sonido del viento. En esta atmosfera
envolvente el autor Jordi Colomer nos muestra su exposición. Una exposición que
no deja indiferente al hombre, ya que la actualidad del tema tratado, hace que
todos nos sintamos identificados con lo se transmite.
La obra de Colomer narra cómo las ilusiones y proyectos del hombre se ven
frustrados por el propio hombre. El autor hace una crítica de un proyecto
admirado por muchos y detestados por otros: Eurofarlete. Para hacer esta crítica, Colomer hace
continuas alusiones al poeta Bertolt Bretch y a su libro Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny. En la exposición se recrea
de manera irónica dos tipos de crisis,
la crisis económica por un lado y una gran crisis de valores por otro. En
cuanto a la primera, el autor utiliza un gran solar que está presente en todas las proyecciones, con el fin
de recalcar y ridiculizar la “ciudad dorada”, es decir aquello que habría
traído ganancias, se ha convertido en un sitio donde no hay nada, es desierto.
Después, se puede ver como Colomer muestra
la falta de actividad en Eurofarlete, como símbolo de la frustración de ese
proyecto que destruyó las ilusiones de
aquellos hombres y mujeres. También se
utiliza el viento como metáfora de esa lucha del hombre entre el ansia de trabajo y la frustración de no encontrarlo.
Por ello el hombre aguanta el viento de
la propia vida. En cuanto a la segunda crisis, da una visión bastante triste e
incluso dramática del hombre, ya que
este pierde su dignidad como individuo en cuanto se vende por dinero. Colomer
critica el ¿hasta dónde llegarías por sobrevivir? y da respuesta a través de
las personas que aparecen en las proyecciones. Como una mujer que se desnuda para atraer a la
gente, que comienza pidiendo comida y
termina ofreciendo “amor” con tal de sobrevivir.
Durante toda la exposición la intención del autor es
apelar la conciencia del espectador. Por ello Jordi Colomer nos muestra esa
imagen de desesperación donde el hombre, pese a estar en un desierto y no tener
donde agarrarse resiste porque solo él puede lograr su supervivencia. Pero
Colomer también denuncia la pérdida de dignidad del hombre, con el fin de la supervivencia. Digamos por tanto, que la
vida no consiste en sobrevivir sino en
vivir. Y el vivir supone valorar la
figura del hombre en esta sociedad y no poner por encima de él al dinero. La
demostración de esos “proyectos frutados” hace reflexionar al espectador, para
no enfocar la vida por muy difícil que estén las cosas hacia el desierto. Ya
que aunque el hombre tenga trabajo ¿si
pierdes su dignidad que le queda?
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