martes, 25 de septiembre de 2012

PAN PARA HOY, HAMBRE PARA EL HOMBRE



PAN PARA HOY, HAMBRE PARA EL HOMBRE

Ana Domínguez Sánchez

“Prohibido cantar”, Jordi Colomer .Matadero  de Madrid

En medio de una oscuridad asombrosa  para  el visitante, al fondo de una sala se oye ruido. Un ruido conocido y algo excepcional en un espacio cerrado,  es el sonido del viento. En esta atmosfera envolvente el autor Jordi Colomer nos muestra su exposición. Una exposición que no deja indiferente al hombre, ya que la actualidad del tema tratado, hace que todos nos sintamos identificados con lo se transmite.
 La obra de Colomer narra cómo las  ilusiones y proyectos del hombre se ven frustrados  por el propio hombre.  El autor hace una crítica de un proyecto admirado por muchos y detestados por otros: Eurofarlete.  Para hacer esta crítica, Colomer hace continuas alusiones al poeta Bertolt Bretch y a su libro Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny. En la exposición se recrea de manera  irónica dos tipos de crisis, la crisis económica por un lado y una gran crisis de valores por otro. En cuanto a la primera, el autor utiliza un gran solar  que está  presente en todas las proyecciones, con el fin de recalcar y ridiculizar la “ciudad dorada”, es decir aquello que habría traído ganancias,  se ha convertido  en un sitio donde no hay nada, es desierto. Después, se puede ver como Colomer  muestra la falta de actividad en Eurofarlete, como símbolo de la frustración de ese proyecto que destruyó  las ilusiones de aquellos hombres y mujeres.  También se utiliza el viento como metáfora de esa lucha del hombre entre el ansia de  trabajo y la frustración de no encontrarlo. Por ello el hombre  aguanta el viento de la propia vida. En cuanto a la segunda crisis, da una visión bastante triste e incluso  dramática del hombre, ya que este pierde su dignidad como individuo en cuanto se vende por dinero. Colomer critica el ¿hasta dónde llegarías por sobrevivir? y da respuesta a través de las personas que aparecen en las proyecciones.  Como una mujer que se desnuda para atraer a la gente,  que comienza pidiendo comida y termina ofreciendo “amor” con tal de sobrevivir.
Durante  toda la exposición la intención del autor es apelar la conciencia del espectador. Por ello Jordi Colomer nos muestra esa imagen de desesperación donde el hombre, pese a estar en un desierto y no tener donde agarrarse resiste porque solo él puede lograr su supervivencia. Pero Colomer también denuncia la pérdida de dignidad del hombre, con el fin de  la supervivencia. Digamos por tanto, que la vida no  consiste en sobrevivir sino en vivir.  Y el vivir supone valorar la figura del hombre en esta sociedad y no poner por encima de él al dinero. La demostración de esos “proyectos frutados” hace reflexionar al espectador, para no enfocar la vida por muy difícil que estén las cosas hacia el desierto. Ya que  aunque el hombre tenga  trabajo ¿si  pierdes su dignidad que le queda?

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