martes, 18 de septiembre de 2012

La arquitectura imaginaria del cáncer social


Gloria Souto Rivera
'Prohibido cantar'. Jordi Colomer. Abierto x obras. Matadero.

Adentrándonos en la antigua cámara frigorífica del Matadero, en la que el olor a pintura aún es reciente, el sonido del viento nos sumerge en imágenes calurosas de un paisaje casi desértico en el que la sencillez y la carencia de atrezo y escenografía en las pantallas deja paso a la comprensión de la narración que está siendo expuesta parcialmente en las siete proyecciones que componen la presentación. Jordi Colomer nos enseña un espacio lóbrego, sombrío, desolador y desconcertante, en el que las reproducciones de vídeo se adaptan al entorno y cada uno de sus componentes se mezclan arrítmicamente.
Se trata de una obra de gran maestría del internacional artista catalán en la que llega a ironizar con las grandes edificaciones nunca construidas y que además, critica la humillante situación a la que se expone el ser humano a través de estos paraísos ficticios.
La exposición se desarrolla en una amplia sala de tonos oscuros cuya única iluminación son las 7 pantallas allí exhibidas. Estas, en su conjunto, conforman la historia que Colomer quiere contar. Se reproducen vídeos que fusionan escenas con personajes, reseñas escritas y sonidos acordes a cada una, llegando a crear distorsiones que nos sumergen en el relato. 
El artista graba fondos paisajísticos en los que predomina un fuerte viento y estructuras simplistas que rozan la mediocridad. Sin orden aparente, se establece una relación entre las proyecciones, las cuales narran la creación, desarrollo y final de un lugar llamado Eurofarlete, ciudad fundada de la nada con grandes expectativas económicas.
Colomer hace continuas alusiones al dramaturgo y poeta Bertolt Bretch y a su ciudad imaginaria Mahagonny, del libro Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny, en el que se podría basar la obra 'Prohibido cantar'. En esta ciudad el individuo se satisface y deleita con el goce y los placeres pero se le requiere la condición de tener suficiente dinero para poder permanecer en ella, como ocurre en Eurofarlete. Así, se implica una necesidad continua de enriquecimiento de los hombres, la cual es expresada como idea base. Una necesidad en la que el pensamiento políticamente correcto no tiene cabida y en la que cualquier cosa puede venderse y/o comprarse con dinero.
El artista plantea un problema moral establecido en las grandes ciudades lúdicas, aplicándolo a un paisaje árido y solitario, sin olvidar el problema económico que supondría a la larga una economía basada en el ocio más que en la productividad.
Hay que tener en cuenta que Jordi Colomer crea su obra en un contexto afectado por el proyecto del multimillonario Sheldon Adelson (Eurovegas), emplazado en Madrid y origen de fuertes especulaciones sobre fraude y corrupción. ¿Podría tratarse este de otro Gran Scala, ciudad de casinos concebida para el 2014 en el desierto de Monegros, o Mahagonny?. Las reminiscencias del proyecto del desierto aragonés indican que podría considerarse otra ciudad imaginaria o finalmente no realizada. Cabe destacar la enfatización del artista en el tema de las edificaciones ficticias que sólo son desarrolladas en planos y que concluyen como un mero espacio imaginario.



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