Gloria Souto Rivera
'Prohibido cantar'. Jordi Colomer.
Abierto x obras. Matadero.
Adentrándonos en la antigua cámara
frigorífica del Matadero, en la que el olor a pintura aún es
reciente, el sonido del viento nos sumerge en imágenes calurosas de
un paisaje casi desértico en el que la sencillez y la carencia de
atrezo y escenografía en las pantallas deja paso a la comprensión
de la narración que está siendo expuesta parcialmente en las siete
proyecciones que componen la presentación. Jordi Colomer nos enseña
un espacio lóbrego, sombrío, desolador y desconcertante, en el que
las reproducciones de vídeo se adaptan al entorno y cada uno de sus
componentes se mezclan arrítmicamente.
Se trata de una obra de gran maestría
del internacional artista catalán en la que llega a ironizar con las
grandes edificaciones nunca construidas y que además, critica la
humillante situación a la que se expone el ser humano a través de
estos paraísos ficticios.
La exposición se desarrolla en una
amplia sala de tonos oscuros cuya única iluminación son las 7
pantallas allí exhibidas. Estas, en su conjunto, conforman la
historia que Colomer quiere contar. Se reproducen vídeos que
fusionan escenas con personajes, reseñas escritas y sonidos acordes
a cada una, llegando a crear distorsiones que nos sumergen en el
relato.
El artista graba fondos paisajísticos en los que predomina
un fuerte viento y estructuras simplistas que rozan la mediocridad.
Sin orden aparente, se establece una relación entre las
proyecciones, las cuales narran la creación, desarrollo y final de
un lugar llamado Eurofarlete, ciudad fundada de la nada con grandes
expectativas económicas.
Colomer hace continuas alusiones al
dramaturgo y poeta Bertolt Bretch y a su ciudad imaginaria Mahagonny,
del libro Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny, en
el que se podría basar la obra 'Prohibido cantar'. En esta ciudad el
individuo se satisface y deleita con el goce y los placeres pero se
le requiere la condición de tener suficiente dinero para poder
permanecer en ella, como ocurre en Eurofarlete. Así, se implica una
necesidad continua de enriquecimiento de los hombres, la cual es
expresada como idea base. Una necesidad en la que el pensamiento
políticamente correcto no tiene cabida y en la que cualquier cosa
puede venderse y/o comprarse con dinero.
El
artista plantea un problema moral establecido en las grandes ciudades
lúdicas, aplicándolo a un paisaje árido y solitario, sin olvidar
el problema económico que supondría a la larga una economía basada
en el ocio más que en la productividad.
Hay
que tener en cuenta que Jordi Colomer crea su obra en un
contexto afectado por el proyecto del multimillonario Sheldon Adelson
(Eurovegas), emplazado en Madrid y origen de fuertes especulaciones
sobre fraude y corrupción. ¿Podría tratarse este de otro Gran
Scala, ciudad de casinos concebida para el 2014 en el desierto de
Monegros, o Mahagonny?. Las reminiscencias del proyecto del desierto
aragonés indican que podría considerarse otra ciudad
imaginaria o finalmente no realizada. Cabe destacar la enfatización
del artista en el tema de las edificaciones ficticias que sólo son
desarrolladas en planos y que concluyen como un mero espacio imaginario.
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