lunes, 24 de septiembre de 2012

¿Pueden unas imágenes cutres reflejar nuestro destino?



¿Pueden  unas imágenes cutres reflejar nuestro destino?


Jesús López Tejedor

 

JORDI COLOMER              PROHIBIDO CANTAR / NO SINGING

(OBRA DIDACTICA SOBRE LA FUNDACION DE UNA CIUDAD PARADISIACA)  


El artista catalán Jordi Colomer (Barcelona 1.962) exhibe en la sala Abierto x Obras, de  Matadero Madrid su última recreación, una perspectiva inquisitoria muestra su visión de la realidad española, desde la fundación hasta su fin de una ciudad con nombre muy rimbombante que responde a Eurofarlete.
Toda la exposición recrea un ambiente desangelado, oscuro, con puy pocos medios, dentro de una sala inmensa, y aún con olores a pintura metálica, la exhibición se ha montado a propósito, al final de un recinto que hay que ir cruzando por zonas tenebrosas, las cuales resaltan  la falta de lucidez actual de nuestro país, para atravesar una zona iluminada de nadería, poder llevarnos a la desesperante muestra de nuestro futuro.
Con solo siete videos, el primero con pocas frases que nos recuerdan la cruel realidad en la que vivimos, donde el dinero y el poder sigue siendo lo más importante y con unas directas alusiones al gran dramaturgo alemán Bertol Brecht, nos dirige al resto de la exhibición, la cual desde una patética falta de medios nos muestra la sociedad de pícaros tan propia de nuestro país, donde siempre ha resultado más productivo ser listo, que ser inteligente.
El funcionamiento simultáneo, y sin ningún tipo de separación u orden de las seis pantallas siguientes nos hacen reflexionar sobre una sociedad sin ningún tipo de respeto hacia los demás, con unos sonidos entremezclados, aunque reflejando momentos distintos unos de otros representan cualquier programa televisivo de sobremesa, tipo Sálvame, en los cuales lo más importante no es lo que se dice, sino quién habla más fuerte y al mismo tiempo es capaz de agredir hoy a uno y mañana al que hoy estaba defendiendo.
En unos parajes típicos de la zona de Los Monegros (Zaragoza), donde hace algunos años se intento levantar una zona de ocio (Casinos y hoteles de lujo de cartón piedra), Colomer coloca un imaginario de persona, lonas y perfiles metálicos con un claro objetivo de mostrarnos la falta de escrúpulos de una sociedad que intenta crecer y reinventarse continuamente,  partiendo de una base sustancialmente débil, creyéndose,  que desde unos orígenes viciados por el juego y la prostitución, se puede levantar un imperio, en clara alusión a las luchas para conseguir que algún “Eurovegas” se instale en la zona, y poderse aprovechar del flujo de dinero que, como el maná del desierto bíblico se irá desparramando sobre nuestras cabezas, sin detenerse a pensar en todas las consecuencias políticas, sociales, económicas y sobre todas ellas morales que dicho enclavamiento tendrá sobre todas las localidades cercanas.
El Cierzo soplando en la proyección nos recuerda la dureza de la existencia, así como lo efímero de nuestro paso por este mundo y como algunas ideas que parecían importantísimas para la zona como la construcción del proyecto  Gran Scala, del consorcio International Leisure Development que preveía una inversión de diecisiete mil millones de euros ha fracasado definitivamente en febrero de éste año al no ejercerse la opción de compra que los promotores tenían sobre los terrenos.

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