martes, 25 de septiembre de 2012

Crisis de conciencia. Entre el bien y el mal

Gloria Souto Rivera

Jonathan Hernández. La reforma tiene muchas decenas de periódicos, pero ni un solo hombre. Galería La Caja Negra. Madrid.


Nos encontramos ante la obra del artista contemporáneo Jonathan Hernández (Ciudad de México, 1972) gran maestro en perfeccionar el arte de la crítica con creaciones inteligentes y sencillas. En esta exposición, realizada en la acogedora galería la Caja Negra, el artista nos transmite una serie de obras realizadas con técnicas tan simples como el collage, que nos sumergen en la crisis actual, donde todos, tanto los opresores como los oprimidos, se ven salpicados por esta situación.
En un primer acercamiento, observamos a través de un conjunto selecto de impresiones digitales, diversos políticos de actualidad, entre ellos nuestro presidente de gobierno. Estas imágenes han sido elegidas de periódicos y sacadas de contexto para así dejarlas sin sentido aparente. Y, además, han sido modificadas con topos blancos situados en las proximidades de las manos, que sugieren el poderoso dominio que estos ejercen sobre las sociedades.
Llama la atención en especial la fotografía Memoria y olvido que aludiría a las ruinas dejadas por el fracaso de toda esta situación. Unas ruinas que han caído en el olvido, como los ideales de muchas personas. Por otra parte, la curiosa escultura, Iceberg, no deja paso a la indiferencia aportando una dura crítica al dominio de la economía sobre todo lo existente, incluido la cultura, y como bien se sabe lo dominado por la economía es, de una manera u otra, dominado por la política. Dicha creación representa una versión en miniatura de un manual o libro del Museo Nacional del Prado sobre el cual descansa una oxidada moneda (nótese el énfasis en oxidada).

Jonathan Hernández origina su obra gracias a una gran fuente de inspiración para muchos, como fue el escritor norteamericano Henry David Thoreau, tanto así que dedica por completo uno de sus lienzos a la obra escrita en la cárcel por este escritor. Se trata de un cuadro, Desobediencia civil, al que directamente llama de la misma forma que el libro y construye con la reproducción de parte de dicho ensayo, en el que recalca el tema principal de la miscelánea expuesta: la necesidad de levantamiento por la ineficacia de los gobiernos y, sobre todo, la importancia de la conciencia individual frente al colectivo.

Concluimos entonces con que la obra, en su conjunto, profundiza sobre la visión que tiene Jonathan Hernández sobre la crisis. Una visión que mimetiza la realidad en el tema de los vendidos medios de comunicación, los favoritismos entre relaciones familiares de 'altos cargos' (clara mención a Iñaki Urdangarín, al cual podemos observar en uno de los collagesBalance (Ibérico II)), la necesidad de refugiarse en el bienestar con sus consecuentes resignaciones o la ineficacia de los políticos, mejor dicho, el desinterés de los políticos por conseguir una solución viable a largo plazo
No se trata de una crisis a nivel nacional sino de una crisis mundial que se ha ido engendrando desde varias décadas. Tanto económica como política y socialmente los cimientos se han ido desmoronando hasta derrumbarse por apoyarse en una superficie demasiado inestable. 



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